Tengo para ustedes un texto que elabore dentro de las actividades del proyecto de lectura del grupo escolar de una de mis hijas. La maestra solicito a los padres de familia que leyeramos un libro y redactaramos un comentario del mismo, con la intención de que nuestros hijos se vieran motivados y siguieran el ejemplo de sus progenitores. Desconozco si la mayoría de los padres lo hizo, pero a mi me divirtió mucho el ejercicio y me permitió aclarar algunas ideas que yo tenía respecto al acto lector y el valor de los libros de aventuras mágicas que tanto gustan a mi hija. A reserva de lo que opinen ustedes, no es un mal texto. Además, a mi siempre me ha resultado más sencillo escribir por encargo, a lo que se agrega la expectación de lo que va a pensar o sentir un lector tan cercano, que prácticamente puede detenerte en la calle y preguntarte qué es lo que has querido decir con tal o cual enunciado. Amable lector, lectora, ojalá tu tengas la oportunidad de detenerte un instante y decirme qué es lo que opinas. Gracias.
J. K. Rowling: Harry Potter y el misterio del príncipe. Comentario.
Ya he leído los otros libros de la serie, así que esperaba este nuevo título con gran emoción y curiosidad: ¿Qué va a pasarle ahora al joven mago? Y los enemigos, ¿qué planearán contra él? ¿Quién será el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras? Éstas y otras preguntas tenía yo en mente a la hora de abrir el nuevo libro y echarlo a andar en la bicicleta de mis anteojos. Digamos que después de los primeros capítulos, la historia es un poco aburrida. Uno quisiera más bien enterarse con mayor detalle de las batallas que están ocurriendo en el mundo mágico entre los partidarios del Señor Tenebroso y los aurores del Ministerio de Magia, porque aquí en el Colegio Hogwarts aparentemente no está pasando nada: los líos amorosos de Harry, los partidos de quiddich, las clases, los castigos, las disputas con Hermione, todo esto ya resulta una rutina demasiado familiar como para producir nuevas sorpresas. Los enemigos tradicionales de Harry en el Colegio --el profesor Snape y Malfov-- intervienen tan poco que se nos olvida que ambos están involucrados en alguna peligrosa intriga de la que no sabremos nada sino hasta el final.
Mientras tanto, la trama principal del libro se ocupa de la figura de Lord Voldemor: nos enteramos de los tristísimos y violentos sucesos que marcaron el nacimiento y la infancia de este muchacho que se llamó Tom Ryddle, cómo llegó al Colegio Hogwarts y lo que hizo después de concluir sus estudios. Conforme avanza la descripción de la vida anterior de Lord Voldemor, caemos en cuenta de las profundas semejanzas que hay entre él y Harry Potter: los dos son huérfanos, ambos tienen un especial talento para la magia desde muy jóvenes... Finalmente, Dumbledore y Harry emprenden la búsqueda de un terrible objeto que Lord Voldemor ha escondido en alguna parte. A partir de aquí los acontecimientos se precipitan y cada uno de los misterios que la autora ha ido planteando a lo largo de las páginas se resuelven en el sorprendente final: ¿qué hacía Malfov oculto en algún lugar del castillo? ¿Quién es el Príncipe Mestizo?
El buen escritor es aquel que poco a poco va dejando pistas y señales a lo largo del libro para que el lector las reúna e imagine lo que va a pasar, pero que siempre está un paso adelante, anticipándose a la posible solución que el lector deduce; este es el caso de Rowling, quien maneja muy bien el suspenso necesario para una novela de misterio como ésta. El hecho de que aparentemente no pase nada en la mayor parte del libro, hace que el final tenga una carga emocional más intensa: nuestro ánimo ya está a la espera de que algo muy importante ocurra, sobre todo cuando te das cuenta de que ya faltan pocas páginas y apenas está empezando lo más interesante…
Uno se apresura a leer para enterarse por fin de cuál es la solución del misterio, pero al mismo tiempo no quisiera que las cosas ocurrieran porque eso significa que el libro ya no tarda en acabarse. Cuando uno pasa la última página, el corazón todavía golpea con fuerza en nuestro pecho, nuestros ojos están húmedos, las manos están frías y tiemblan... Esto es lo que más me gusta de leer, que al final tu cuerpo sea el que te diga, con su lenguaje de sudor, suspiros y temblores, que lo que has leído es una buena historia.
Si el libro no nos conmueve de alguna forma, lo más probable es que no nos acordemos de él nunca más. Por eso se dice que los lectores no estamos hechos para todos los libros, que cada quien tiene que buscar aquéllos que sean importantes para su alma, aunque hay algunos que necesariamente un buen lector debe conocer, como la Comedia de Dante o el Quijote de Cervantes. Nada nos obliga a leerlo todo, pero todo está ahí para ser leído. ¿Imaginan ustedes la cantidad enorme de páginas que mujeres y hombres hemos escrito a lo largo de los siglos? En alguna parte de tan vasto universo hay un libro que espera ser descubierto por cada uno de nosotros.
Pero ¿cómo se sabe que el libro que uno trae entre uñas y mugre va a gustarnos y será importante para nuestra vida? Eso no se puede saber de antemano sino hasta las últimas palabras del libro y cuando uno ya ha leído tantas cosas que puede decidir con plena conciencia qué es lo que más le gusta de todo lo que ya leyó y lo que ya nunca más va a volver a leer porque no le gustó ni tantito. Digamos que uno aprende a leer por ensayo y error, probando de todo un poco o un mucho. Entre más experiencia se acumule como lector, será menos probable que nos equivocamos en la elección de nuestras lecturas. Al final, tres o cuatros libros serán todo lo que nos quede para ser enterrados con ellos...
Por todo lo que sugiere el libro de Harry Potter cuando acabamos las últimas páginas, la historia todavía va para largo y cada vez se pone peor para el protagonista. Pero, a la manera de las obras griegas, no hay mucho de dónde escoger para la siguiente novela —que, además, se dice que va a ser la última—: un final feliz o uno desdichado. O triunfa el Bien o triunfa el Mal. O sobrevive Harry Potter o Lord Voldemor, pero no ambos. ¿Qué decidirá la escritora? Aquí es donde se demuestra la verdadera fuerza imaginativa y literaria de cualquier escritor: sorprender a los lectores a pesar de que aparentemente ya no haya sorpresa posible. El arte está en el modo en que se cuenta el cuento. Todas las historias de amor, desde Romeo y Julieta hasta Casablanca, cuentan más o menos lo mismo, pero algunas son mejores que otras porque lo cuentan más sabroso. A ver cómo resuelve Rowling esto de contar la misma historia pero de una forma distinta, mejor que las anteriores.
En fin… La espera de un libro es como el enamoramiento por alguien que no hemos conocido aún: sabemos que llegará en algún momento de nuestras vidas, pero no la forma que tendrá ni las sensaciones que viviremos mientras dure. Por lo pronto, tengamos paciencia y empecemos a juntar nuestros centavitos para cuando sea tiempo de salir a la librería por ese objeto amado ya desde ahora.
